Problemas con la autoridad

***COLUMNA PUBLICADA EN EL UNIVERSAL QUERÉTARO EL 15 DE MARZO DE 2017***


Columna: En primera persona (Gonzo)


Título: Problemas con la autoridad


Insultos de diversa índole han salido desde lo más profundo de nuestra alma cuando un árbitro pita una falta que sí existe y que afecta a nuestro equipo de preferencia.

Jugador y aficionado contra el que representa una autoridad dentro del campo. A veces hasta el técnico se suma a la desequilibrada ecuación.

La imparcialidad genera desconfianza desde el silbatazo inicial hasta el término de un partido. Siempre es lo mismo juego tras juego, jornada tras jornada, temporada tras temporada y así por los siglos de los siglos, amén.

Cada mirada ve algo distinto. Es difícil homogeneizar un mismo punto de vista en algo que implica millones de pasiones espectadoras y otros cientos de quienes conforman los clubes de futbol en México, desde jugadores, cuerpo técnico y demás elementos que hacen que subsista el padre del entretenimiemto, el futbol.

Divididas opiniones sobre las sanciones a Pablo Aguilar de América y Enrique Triverio de Toluca, al igual que por el paro arbitral para la pasada jornada 10 que no se jugó el pasado fin de semana.

Pero en el fondo creo que esto sólo es un reflejo de un mal colectivo que aqueja fuerte en todas partes del país, los problemas con la autoridad.

Por ejemplo, se supo que hace días, precisamente el fin de semana sin futbol por la inconformidad de los árbitros ante las sanciones impuestas por la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol, un comando policíal atendió una llamada que recibió el 911, línea de emergencia, que hicieron vecinos de una colonia del municipio de Querétaro quejándose de alteraciones al orden en las calles a altas horas de la madrugada.

Sin embargo, ante la llegada de los uniformados, los jóvenes reunidos en las calles respondieron con agresiones y pedradas, una de éstas últimas que lastimó un dedo de la mano a un policía y además no hubo detenidos porque los agresores corrieron y se metieron a sus casas, algo por lo que se abrió una carpeta de investigación.

Además de que los padres solapan este tipo de acciones al esconder a los hijos agresores, es evidente la falta de respeto por quienes tienen la difícil labor de cuidar a la sociedad. Algo que se ha presentado en diversas zonas de la capital a lo largo de los años y quienes lo hacen y se esconden, seguro al otro día lo cuentan como una proeza entre sus conocidos.

Rubens Sambueza en 2010 golpeó a un árbitro y sólo recibio cinco juegos de suspensión; más atrás, en 2007, Jesús Arellano encaró al nazareno cuando le mostró una amonestación; Bruno Marioni con Pumas en 2006, le dio tremendo pelotazo al árbitro sin embargo la Comisión dijo que no había argumentos suficientes para catalogarlo como agresión. Y así, un sin fin de casos donde los silbantes son atacados sin que haya las merecidas consecuencias.

Es triste que la FMF responda a los intereses de los dueños de los equipos de la liga. Se han convertido en encubridores del jugador mientras que el árbitro se las arregle como pueda. Igual a los padres que encubren a jóvenes que no enfrentan su responsabilidad aunque sepan que lo que hacen está mal.

No hay duda, Aguilar y Triverio pagaron los platos rotos de años de agresiones hacia los árbitros, pero en vez de reflexionar estos problemas, se han desatado memes sobre lo que harán estos jugadores durante el año fuera de las canchas, sobre qué trabajo recomendarles y 'cómo ayudarlos'.

Muchos se creen juez y parte sin darse cuenta que es necesario reconocer que la falta de respeto hacia la autoridad, se replica en cualquier parte de nuestro entorno social y es algo grave.

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