Lejos del ámbito deportivo
***COLUMNA PUBLICADA EN EL UNIVERSAL QUERÉTARO EL 1 DE MARZO DE 2017***
En primera persona (Gonzo) # 36
Título: Lejos del ámbito deportivo
En su novela 'Miedo y asco en Las Vegas', el autor Hunter S. Thompson, por medio de su personaje 'Roul Duke', con el que retrata una de sus tantas aventuras periodísticas y 'jonkies', llamó "ballena blanca" al automóvil Cadillac que cambió en una estación de autos alquilados junto al aeropuerto de Las Vegas -entrada la segunda parte del texto- por el 'Tiburón rojo', un Chevrolet descapotable con el que él y su acompañante, el Dr. Gonzo, iniciaron la búsqueda de lo que el mismo Duke llamaba 'el sueño americano' en el paraíso del juego en la ciudad más grande del estado de Nevada, en Estados Unidos. Un cambio necesario, pues por el auto rojo ya se había generado una alerta policial por algunos destrozos previos a una cobertura que haría el enviado de una conferencia nacional de una convención policial.
El término 'ballena blanca', significó una alusión que hizo Thompson a ‘Moby Dick’, ballena sobre la que Herman Melville escribió en 1851, donde la historia a grandes rasgos retrata el bien y el mal, una metáfora sobre las cosas que suceden en la vida que están fuera de nuestro control (como todo lo que habían desatado Duke y el Dr. Gonzo, figuradamente, por sus excesos).
En general, lo que hizo Thompson, su labor periodística y como escritor que incluyó trabajos para revistas deportivas además de políticas y sociales, lo poco que conozco, me motivó de alguna forma, más allá de que el apócope de mi nombre 'Gonzo', fuera el mismo con el que en 1970, el editor del diario Boston Globe, calificó al artículo 'El Derby de Kentucky es decadente y depravado'. "¡Esto es Gonzo puro!", exclamó tras leerlo publicado en una pequeña revista deportiva llamada 'Scanlan's Monthly'.
Hunter Stockton Thompson, que llegó al mundo el 18 de julio de 1937, supo plasmar su pensamiento en texto para crear un estilo que perfectamente se adhirió al periodismo moderno.
Pero aunque pudiera pensarse que su naturaleza 'junkie', una vida sin control, fuese lo que más me llamó la atención cuando descubrí su historia hace más de una década, no fue así.
Realmente quise entender la coincidencia del nombre con el que bautizaron su periodismo y el mío (bueno, parte del mío), como algo significativo al descubrirlo luego de haber hecho antigüedad de algunos años dentro de las entrañas de un periódico.
¿Por qué?, porque nunca se encasilló en una fuente como tal. Lo mismo escribía de política y deportes aunque siempre antepuso su experiencia al hecho que se cubría en sí a la hora de escribir.
Una forma de amalgamar narrativas desde otra perspectiva más allá de lo meramente informativo.
El periodismo ha marcado por completo mi vida, confieso, pero no de una manera ordinaria. Mi primer trabajo fue como voceador a los 14 años. Entré a la edad de 17 al periódico Esto, donde pude conocer varias aristas, desde tener limpias las rotativas y dejar las dotaciones de papel y tinta listas para el tiro nocturno como ayudante; de ahí brinqué al departamento de Intercambios donde conocí como auxiliar el teje y maneje de publicidad que se paga en especie; salté a la redacción pero aunque tuve siempre la inquietud de escribir (y la oportunidad por amigos reporteros) no se me dio el puesto de reportero hasta no haber ayudado en todo tipo de formas para la edición de un diario. El pago de piso.
Le tomé mucho cariño a este oficio, a las letras, y ahora, justo cuando ando con asignaciones nuevas –un poco lejos del ámbito deportivo- pienso en Thompson y en lo que tuvo que pasar, lo que estuvo fuera de su control, para finalmente desarrollar un estilo. Uno sigue, aprende y no se detiene aunque haya en el entorno situaciones fuera de mi control.
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