Micro relatos deportivos 2
**COLUMNA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL UNIVERSAL QUERÉTARO EL 29 DE JUNIO DE 2016**
Columna: En primera persona (Gonzo)
Título de entrega: Micro relatos deportivos 2
**Sinceridad.- Minuto 83. La final agoniza y el marcador está empatado a dos goles. Después de tres rebotes en medio campo, Ricardo Giusti pudo entregar el esférico con un cabezazo a Diego Armando Maradona, quien a pesar de la presión defensiva, tocó de primera intención un gran pase filtrado, con toda la ventaja, para que Jorge Burruchaga avanzara por el costado derecho, hasta un metro antes del área chica, donde cruzó perfectamente su tiro hacia el lado izquierdo ante la salida del portero alemán Harald Schumacher, el cual agitó las redes de la portería. Tercer gol (antes había anotado José Brown y Jorge Valdano) con el que Argentina logró su segundo título mundial desde 1978. Había pasado una semana de que la polémica ‘Mano de Dios’ de Maradona le dio el pase a la final al equipo albiceleste en el Mundial celebrado en México en 1986, para enfrentar al representativo alemán dirigido por Franz Beckenbauer, en el Estadio Azteca. Final que se jugó un día como hoy de aquel año, cuando yo apenas contaba con dos años de edad y aunque según mis padres ahí estuvimos, sinceramente recurro a los videos de Youtube para recordarlo.
**Remembranzas.- Si la memoria no falla, en 1995, cuando tenía 11 años, Grant Hill, en aquel tiempo jugador de los Pistones de Detroit en su segunda temporada como profesional, visitó la Ciudad de México para ofrecer una clínica de basquetbol en el Palacio de los Deportes. No fue un evento masivo, aunque son varios recuerdos los que tengo presentes. Uno de ellos fue que casi al final de la clínica, que disfruté con mi hermana en la zona de gradas, cuando anunciaron que escogerían a jóvenes para que bajara junto al astro NBA para lanzar un par de tiros libres. El dedo del maestro de ceremonias señaló mi persona ya que portaba el jersey del jugador, bajé y encesté una de mis dos oportunidades. Hill solo me saludo de mano y por órdenes de los organizadores era tiempo de regresar a mi lugar. Otro de mis recuerdos es que ese mismo día nació mi curiosidad por los conciertos y en particular por el rock, ya que al finalizar la clínica tocaron bandas como la Gusana Ciega y Plastilina Mosh. Vimos casi todo el set de la Gusana, pero mi hermana decidió emprender el regreso a casa y me quedé con las ganas de escuchar las otras propuestas. No pasó mucho tiempo cuando viví mis primeros conciertos completos y tomé, como decía el buen Alex Lora de El Tri, al rock and roll como un deporte.
**Doloroso traspié.- Cometí un error, para mí, muy grave. Redactar como se vive una situación, a veces no es lo mejor. Perder la objetividad por la víscera sin pasar por el filtro del razonamiento, resulta siempre en un descalabro. Éste, me dolió más de lo que les dolió a Messi y Lucas Biglia (y a toda la nación Argentina) fallar sus penaltis en la final de la Copa América 2016, que resultó en el bicampeonato de Chile. A mí, igual que a los jugadores argentinos no nos queda más que seguir entrenando porque sin duda, volveremos a enfrentar muchos partidos por venir, aunque Messi solo lo hará con el Barcelona tras anunciar el retiro de su selección. Ese día, solo fue un mal domingo cualquiera.
Columna: En primera persona (Gonzo)
Título de entrega: Micro relatos deportivos 2
**Sinceridad.- Minuto 83. La final agoniza y el marcador está empatado a dos goles. Después de tres rebotes en medio campo, Ricardo Giusti pudo entregar el esférico con un cabezazo a Diego Armando Maradona, quien a pesar de la presión defensiva, tocó de primera intención un gran pase filtrado, con toda la ventaja, para que Jorge Burruchaga avanzara por el costado derecho, hasta un metro antes del área chica, donde cruzó perfectamente su tiro hacia el lado izquierdo ante la salida del portero alemán Harald Schumacher, el cual agitó las redes de la portería. Tercer gol (antes había anotado José Brown y Jorge Valdano) con el que Argentina logró su segundo título mundial desde 1978. Había pasado una semana de que la polémica ‘Mano de Dios’ de Maradona le dio el pase a la final al equipo albiceleste en el Mundial celebrado en México en 1986, para enfrentar al representativo alemán dirigido por Franz Beckenbauer, en el Estadio Azteca. Final que se jugó un día como hoy de aquel año, cuando yo apenas contaba con dos años de edad y aunque según mis padres ahí estuvimos, sinceramente recurro a los videos de Youtube para recordarlo.
**Remembranzas.- Si la memoria no falla, en 1995, cuando tenía 11 años, Grant Hill, en aquel tiempo jugador de los Pistones de Detroit en su segunda temporada como profesional, visitó la Ciudad de México para ofrecer una clínica de basquetbol en el Palacio de los Deportes. No fue un evento masivo, aunque son varios recuerdos los que tengo presentes. Uno de ellos fue que casi al final de la clínica, que disfruté con mi hermana en la zona de gradas, cuando anunciaron que escogerían a jóvenes para que bajara junto al astro NBA para lanzar un par de tiros libres. El dedo del maestro de ceremonias señaló mi persona ya que portaba el jersey del jugador, bajé y encesté una de mis dos oportunidades. Hill solo me saludo de mano y por órdenes de los organizadores era tiempo de regresar a mi lugar. Otro de mis recuerdos es que ese mismo día nació mi curiosidad por los conciertos y en particular por el rock, ya que al finalizar la clínica tocaron bandas como la Gusana Ciega y Plastilina Mosh. Vimos casi todo el set de la Gusana, pero mi hermana decidió emprender el regreso a casa y me quedé con las ganas de escuchar las otras propuestas. No pasó mucho tiempo cuando viví mis primeros conciertos completos y tomé, como decía el buen Alex Lora de El Tri, al rock and roll como un deporte.
(Foto: Internet)
**Doloroso traspié.- Cometí un error, para mí, muy grave. Redactar como se vive una situación, a veces no es lo mejor. Perder la objetividad por la víscera sin pasar por el filtro del razonamiento, resulta siempre en un descalabro. Éste, me dolió más de lo que les dolió a Messi y Lucas Biglia (y a toda la nación Argentina) fallar sus penaltis en la final de la Copa América 2016, que resultó en el bicampeonato de Chile. A mí, igual que a los jugadores argentinos no nos queda más que seguir entrenando porque sin duda, volveremos a enfrentar muchos partidos por venir, aunque Messi solo lo hará con el Barcelona tras anunciar el retiro de su selección. Ese día, solo fue un mal domingo cualquiera.

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