Lo que la NFL en México nos dejó
***COLUMNA PUBLICADA EN EL UNIVERSAL QUERÉTARO EL 23 DE NOVIEMBRE DE 2016***
Columna En primera persona (Gonzo) # 23
Título: Lo que la NFL en México nos dejó
No es novedad, los mexicanos somos grandes consumidores y por ende, nos catalogan como un target imprescindible, principalmente en Norteamérica y América Latina.
El país siempre figura por su público. Por todas esas personas que abarrotamos recintos para ver un grupo o festival musical nacionales e internacionales, juegos de futbol o presenciar las afortunadas ocasiones de visitas de ligas deportivas o espectáculos internacionales. Algunos incluso, he constatado que nos llaman el mejor público del mundo.
Sinceramente no creo que esté en riesgo la visita de la NFL en años próximos como se ha señalado en algunas publicaciones tras el Monday Night Football que se jugó el pasado lunes en el Estadio Azteca entre Riders y Texanos, donde salió cuestionado el comportamiento colectivo por tres cosas: la persona que mantuvo una luz láser sobre el mariscal de campo de los Texanos, Brock Osweiler; se hizo presente el grito de ¡eeeh puto! al momento que el pateador texano participaba dentro del campo y el cual no dejan de citar como una expresión homofóbica (como lo hizo el diario USA Today Sports) y además fue muy criticada la elección de Julión Álvarez para la entonación del himno nacional mexicano.
Dudo mucho que dejen de percibir el ingreso que dejó este juego oficial de la NFL, que regresó al país tras 11 años de ausencia y celebró por primera vez un juego oficial de temporada regular fuera de territorio norteamericano, pues 76 mil personas coparon las gradas del 'Coloso de Santa Úrsula' y para el que se estimó una audiencia televisiva de 35 millones de personas.
Un evento para el que el gobierno federal aportó 14.5 millones de dólares y del que se estimó, dejó una derrama económica de alrededor de 80 millones de dólares.
De las 13 diferentes zonas para las que se ofertaron precios, sólo dos eran menores a mil pesos (Alto Sur y Norte) y las máximas superiores a 7 mil pesos y todo se agotó. Si sumamos accesos más patrocinios, derechos de transmisión, la venta de mercancía oficial, créanme que tenemos argumentos sólidos para que la NFL no deje de visitarnos... ni la NBA que jugará en México en enero de 2017, ni el Gran Premio de la Fórmula 1 que corrió por segunda vez consecutiva este año en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
A lo que voy es que en México pagamos lo que sea por ser parte de un evento importante, por la experiencia. No es la primera vez que alguien utiliza un láser para molestar y sí es triste, tanto que lo haga como el que lo permitan los aficionados que están a su alrededor. El grito multitudinario que se ha visto envuelto en polémica que tachan de homofóbico, no me parece más que una actividad colectiva similar a la ola, creada para hacer más amena la visita a un estadio. Se ha convertido en parte de un ritual comunitario que más que violento los mexicanos sabemos que es ‘puro coto o puro desmadre’. La gente paga un boleto para cualquier evento para ir a eso, a divertirse.
Coincido en que la novedad está en que el grito se presentó en un partido de futbol americano, un poco fuera de lugar al igual que los avioncitos de papel.
Quizá un 'gran' riesgo que corre el aficionado que paga, es que te toque que Julión Álvarez cante el Himno Nacional, pero no creo que se dañó la imagen de México ante la NFL, como dicen algunos especialistas. La confirmación de más años de NFL en el país no tarda, no hay que olvidar que México es el segundo sitio que más ganancias deja a la liga estadounidense.
Columna En primera persona (Gonzo) # 23
Título: Lo que la NFL en México nos dejó
No es novedad, los mexicanos somos grandes consumidores y por ende, nos catalogan como un target imprescindible, principalmente en Norteamérica y América Latina.
El país siempre figura por su público. Por todas esas personas que abarrotamos recintos para ver un grupo o festival musical nacionales e internacionales, juegos de futbol o presenciar las afortunadas ocasiones de visitas de ligas deportivas o espectáculos internacionales. Algunos incluso, he constatado que nos llaman el mejor público del mundo.
Sinceramente no creo que esté en riesgo la visita de la NFL en años próximos como se ha señalado en algunas publicaciones tras el Monday Night Football que se jugó el pasado lunes en el Estadio Azteca entre Riders y Texanos, donde salió cuestionado el comportamiento colectivo por tres cosas: la persona que mantuvo una luz láser sobre el mariscal de campo de los Texanos, Brock Osweiler; se hizo presente el grito de ¡eeeh puto! al momento que el pateador texano participaba dentro del campo y el cual no dejan de citar como una expresión homofóbica (como lo hizo el diario USA Today Sports) y además fue muy criticada la elección de Julión Álvarez para la entonación del himno nacional mexicano.
Dudo mucho que dejen de percibir el ingreso que dejó este juego oficial de la NFL, que regresó al país tras 11 años de ausencia y celebró por primera vez un juego oficial de temporada regular fuera de territorio norteamericano, pues 76 mil personas coparon las gradas del 'Coloso de Santa Úrsula' y para el que se estimó una audiencia televisiva de 35 millones de personas.
Un evento para el que el gobierno federal aportó 14.5 millones de dólares y del que se estimó, dejó una derrama económica de alrededor de 80 millones de dólares.
De las 13 diferentes zonas para las que se ofertaron precios, sólo dos eran menores a mil pesos (Alto Sur y Norte) y las máximas superiores a 7 mil pesos y todo se agotó. Si sumamos accesos más patrocinios, derechos de transmisión, la venta de mercancía oficial, créanme que tenemos argumentos sólidos para que la NFL no deje de visitarnos... ni la NBA que jugará en México en enero de 2017, ni el Gran Premio de la Fórmula 1 que corrió por segunda vez consecutiva este año en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
A lo que voy es que en México pagamos lo que sea por ser parte de un evento importante, por la experiencia. No es la primera vez que alguien utiliza un láser para molestar y sí es triste, tanto que lo haga como el que lo permitan los aficionados que están a su alrededor. El grito multitudinario que se ha visto envuelto en polémica que tachan de homofóbico, no me parece más que una actividad colectiva similar a la ola, creada para hacer más amena la visita a un estadio. Se ha convertido en parte de un ritual comunitario que más que violento los mexicanos sabemos que es ‘puro coto o puro desmadre’. La gente paga un boleto para cualquier evento para ir a eso, a divertirse.
Coincido en que la novedad está en que el grito se presentó en un partido de futbol americano, un poco fuera de lugar al igual que los avioncitos de papel.
Quizá un 'gran' riesgo que corre el aficionado que paga, es que te toque que Julión Álvarez cante el Himno Nacional, pero no creo que se dañó la imagen de México ante la NFL, como dicen algunos especialistas. La confirmación de más años de NFL en el país no tarda, no hay que olvidar que México es el segundo sitio que más ganancias deja a la liga estadounidense.

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